Durante 55 días, el jefe combatiente Willinton Henao Gutiérrez, también conocido como ‘el Mocho Olmedo’, no estuvo preso en una cárcel. No. Estuvo hospedado en una cómoda suite del hotel Bogotá Plaza, bajo el cuidado de la Dirección Nacional de Inteligencia (DNI), que lo mantuvo oculto del radar público, judicial y mediático, dilatando su proceso de extradición a los Estados Unidos.
Esta escandalosa situación, que fue revelada por la unidad investigativa de Caracol Noticias, es tan vergonzosa como absurda: un presunto narcotraficante y lavador de dinero, vinculado a más de 50 procesos penales en Colombia, fue tratado como huésped de lujo por el propio Gobierno del presidente Gustavo Petro.
Pero vamos al principio. La historia del ‘Mocho Olmedo’ es quizás uno de los episodios más insólitos en la historia reciente de las extradiciones en Colombia. Todo comenzó a inicios de febrero, cuando el frente 33 de las disidencias de las Farc fue brutalmente atacado por el ELN en su disputa por el control del Catatumbo. Como resultado, más de 67.000 personas fueron forzadas a abandonar sus hogares y 134 muertos.
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