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Rudolf Hommes
Puntos de vista

Otras formas de violencia verbal

Es una lástima que no hayan incluido en las discusiones y aparentes acuerdos a los que han llegado representantes del Gobierno con la Conferencia Episcopal el dejar de despistar a la gente con falsas narrativas. Estas generan odio y ponen a los adversarios en situaciones que los pueden volver blancos de violencia. También se queda uno pensando qué garantías de cumplimiento le ofreció el Gobierno a la jerarquía católica y qué capacidad tiene esta última de sancionar al Gobierno si incumple los acuerdos.

Las narrativas falsas si tienen el propósito de generar antipatía a grupos de personas o a individuos que tienen diferencias con los autores de estas faltas a la verdad o que han tenido cargos de responsabilidad en los que tomaron decisiones a las que falsa o imprecisamente les atribuyen efectos perjudiciales para la ciudadanía. Una que me afecta es la que se refiere al manejo que el presidente Gaviria y yo, como ministro de Hacienda, le dimos a la economía entre 1990 y 1994. No cansan de repetir que esas políticas causaron daños irremediables a la población y a las empresas del país. En palabras de los bodegueros oficiales, Gaviria y yo “acabamos con la economía nacional, arrasamos la agricultura y la industria nacional, redujimos las oportunidades de empleo y aumentamos el desempleo”. También repiten incesantemente que todo lo malo que se advierte en la economía hoy en Colombia se originó en los cuatro años del gobierno Gaviria.

Los datos no corroboran esas afirmaciones. Comencemos por la supuesta destrucción del sector industrial. La contribución del valor agregado de la industria al PIB en dólares constantes de 2015 fue 49.920 millones en 1990 y 73.740 millones en 2022. El crecimiento real en el periodo fue de 47.7 por ciento (1.427 por ciento anual). En el caso del sector agropecuario, la contribución al PIB en dólares constantes de 2015 fue 21.310 millones en 2022. En 1990, esta contribución fue mayor (24.950 millones en dólares constantes de 2015). La caída en el valor agregado de sector fue de 14,9 por ciento en el período en términos reales, lo que es un retroceso. Pero no todo es atribuible a las políticas del periodo 1990 a 1994, pues en administraciones posteriores cambiaron las políticas y otros factores entraron a jugar un papel determinante. El PIB por habitante creció 2,34 por ciento en pesos constantes durante el gobierno Gaviria, y 0,87 por ciento en el de Samper. Decreció 1,27 por ciento en el de Pastrana y volvió a subir a 3,38 por ciento en el de Uribe I. Cada administración trajo consigo políticas y cambios que tuvieron consecuencias.

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