
Construir sobre lo construido: fortalecer la Ley General de Cultura
Hace 27 años, Colombia materializó uno de los principios constitucionales más potentes: reconocer la cultura como base de la nación. Con la Ley 397 de 1997 se creó un ministerio para promoverla y cuidarla. Esa norma y otras que surgieron después —como las del libro, el cine o los espectáculos públicos— permitieron consolidar políticas claves para el desarrollo cultural, que son ejemplo en Iberoamérica.
Tres décadas después, es claro que ese propósito no se alcanza solo con instituciones o leyes. También requiere del reconocimiento y la participación de las distintas identidades, de sus expresiones artísticas y de los saberes de cada región. Por eso es necesario actualizar el marco legal para que sea más diverso, más justo en su inversión y más cercano a las decisiones que se toman en los territorios.
Eso es lo que busca la reforma a la Ley General de Cultura, ya aprobada en primer debate en la Comisión Sexta de la Cámara: construir sobre lo construido, ajustando las formas de financiación, ampliando beneficios tributarios, fortaleciendo el papel de los gobiernos locales, dignificando el trabajo de quienes hacen cultura y reforzando los vínculos con sectores como el turismo, la educación y el trabajo.
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