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Martín Jaramillo Ortega
Puntos de vista

Lo que no se puede cambiar

Lamento volver a ser repetitivo en este espacio, pero cae como anillo al dedo la frase del escritor argentino Eduardo Sacheri cuando habla que “el fútbol está lleno cosas que le vienen prestadas de la vida”. Hace unos meses pasó en el fútbol lo que el mismo Sacheri plasmó -de la mano de Juan José Campanella- en la película de El secreto de sus ojos.

Una de las escenas del cine latinoamericano más exquisitas para los futboleros se da en dicha película cuando Pablo Sandoval le dice a Benjamín Espósito esta frase tan sabia como contundente: “El tipo puede cambiar de todo. De cara, de casa, de familia, de novia, de religión, de dios. Pero hay una cosa que no puede cambiar, Benjamín. No puede cambiar de pasión”. La escena es una genialidad por donde se le mire, empezando porque quienes la interpretan son Guillermo Francella y Ricardo Darín. Dados ciertos indicios epistolares los personajes entienden que si van a un partido de Racing podrían encontrar a Isidoro Gómez, un presunto asesino hincha de la Academia. En efecto sucede: encuentran a Gómez en un partido Huracán vs Racing en el estadio Tomás Adolfo Ducó.

No merece la pena gastar más palabras tratando de explicar una película que, como ocurre con la gran mayoría, es mejor ver por cuenta propia. De hecho, quizá sea Federico Díaz Granados una de las voces más autorizadas para invitarlos a ver semejante obra. Hace poco lo hizo. Claro está, antes vale la pena hacer una salvedad: si la memoria no me falla, en la novela La pregunta de sus ojos -el libro de Sacheri con base en el cual hacen la película- a Gómez lo atrapan no por ir a ver a Racing , sino por no pagar un boleto de tren.

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