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Rudolf Hommes
Puntos de vista

Los viejos: un ejército de reserva

El título de este comentario es tomado de un artículo de Camila Cavendish en el que discute los efectos de los cambios demográficos en todo el mundo, de los que Colombia no se ha escapado (‘Grandparents are the reserve army of society’, Financial Times, agosto 15 de 2025). En ese artículo, describe cómo estos cambios están creándoles oportunidades a las personas mayores de reingresar a la fuerza laboral desempañando novedosos papeles. Ella piensa que este es “el siglo de los abuelos”.

En Europa, millones de personas mayores colaboran en soluciones para el problema creado por la escalada de precios de los servicios de cuidado de los niños. Aunque no todos los abuelos están dispuestos a hacerlo o preferirían pasar la vida en cruceros consumiendo botellas de vino espumante a la espera de alguien con quien compartir, los que colaboran en el cuidado de sus nietos prestan un servicio que no puede ser superado por profesionales, y con mucha frecuencia no son compensados por su trabajo. En países como el nuestro, esto no debe causar sorpresa, pues por lo general los adultos mayores colaboran en el cuidado de sus familiares, y viceversa.

Si este cuidado fuera remunerado adecuadamente, podría contribuir parcialmente a solucionar los problemas que se ya se prevén. A la vuelta de unas decenas de años, los aportes de los jóvenes no van a alcanzar para financiar las pensiones de los viejos. Las personas se retirarán más tarde, pues hacerlo a los 65 o 57 años ya no se justifica por la mayor longevidad derivada de los avances de la ciencia y la medicina. Muchos de ellos van a querer reinventarse o desempeñar roles distintos a los que han tenido en su vida. Y es muy importante que la sociedad encuentre como abrirles espacios en el mercado laboral para que ser abuelos, o peor aún “abuelitos”, no sea su única contribución.

Y no son precisamente las sociedades más desarrolladas las que se están creando alternativas enriquecedoras para emplear a los viejos. Es en países en desarrollo donde están aprendiendo a valorar y a emplear a los viejos creativamente. Cavendish cuenta que en Senegal un ‘Proyecto Abuela’ ha entrenado mujeres mayores para empoderar a las jóvenes para impedir deserción escolar y ahuyentar a los abusadores. En Zimbabue, las abuelas han sido capacitadas como consejeras de salud mental, ofreciendo terapia al aire libre en ‘Bancas de la Amistad' a personas que sufren de depresión y ansiedad. Un profesor de psiquiatría en Harare, Dixon Chibanda, entrenó y reclutó abuelas, porque percibió que “tendrían mayor empatía y las habilidades reflexivas necesarias. Un estudio encontró que estas sesiones han sido más efectivas que las conducida por enfermeras capacitadas”.

En Colombia, con tantas víctimas de traumas que les impiden salir adelante, seguramente podrían preparar a personas mayores, principalmente abuelas, para brindar empatía y tratamientos en todo el país, en los parques y en las veredas, y socorrer a las víctimas de la situación actual que nos tiene al borde del derrumbe social colectivo. Debe haber una variedad de oficios que pueden asignárseles a las personas mayores para ayudarles a enaltecer sus vidas, prestar un servicio social y navegar la difícil situación financiera. Los jóvenes de hoy, tan despectivos con los viejos, también se beneficiarían porque cuando sean abuelos solo habrá un joven contribuyendo al sistema pensional que ha concebido este Gobierno, si todavía existe, mientras que hoy contribuyen 10 jóvenes a pagar las pensiones de un viejo. La generación mía ha pasado su vida profesional defendiendo a Profamilia y el control de la natalidad para descubrir ahora que dejamos mal paradas a las generaciones siguientes. En 2024, “aproximadamente uno de cada 10 adultos es mayor de 65 años, en 2050 lo será uno de cada cinco y en 2070 uno de cada 3” (Cesar Pabón Fabián Osorio y Mateo Pardo, 'Más canas, menos cunas', Investigaciones económicas Corficolombiana, Informe Semanal, 23 de abril, 2025).

La Revolución de las canas dio una batalla en la pandemia, cuando el Gobierno decidió quitarles derechos a los adultos mayores y tuvimos que luchar en los tribunales contra la soberbia de la burocracia oficial y del alto Gobierno para que dejaran de llamarnos ‘abuelitos’ con el propósito de degradarnos a ciudadanos de segunda y encerrarnos. El cambio demográfico y el descenso del crecimiento de la población parecen hacer necesario revivir la idea de organizar la autodefensa de los viejos para encontrarles opciones laborales inteligentes y un grado de protección de su auto estima y sus finanzas. Se necesitan ideas para emplear a los viejos que están dotados para ayudar restañar las heridas que han dividido al país.

Entre los aspirantes a la Presidencia en 2026, a la que le he oído tener algo preparado en favor capacitación y empleo de los mayores es a Claudia López. También desea dotar a los municipios de capacidad técnica para preparar y financiar sus propias inversiones. Podría ser que contraten experto(a)s en desarrollo y evaluación de proyectos, mayores de 50 años. Ya lo hicimos con la creación de la Dirección de Apoyo Fiscal en Hacienda en los 90, para dar asistencia técnica a los gobiernos locales en temas fiscales y presupuestales. Ya hay la experticia y el personal disponible para repetir esta experiencia exitosa.

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