
Cómo enfrentar el grave y creciente problema de la producción y tráfico de cocaína es un asunto que vuelve a aparecer en la discusión nacional en estos tiempos de la certificación (o no) de Estados Unidos a la guerra contra las drogas por parte de Colombia.
Cómo enfrentar el grave y creciente problema de la producción y tráfico de cocaína es un asunto que vuelve a aparecer en la discusión nacional en estos tiempos de la certificación (o no) de Estados Unidos a la guerra contra las drogas por parte de Colombia.
Lo fácil sería reanudar las aspersiones con glifosato. Según los promotores de esa solución simplista, el daño a la salud de las personas, al medio ambiente y a la economía de miles de familias campesinas que sobreviven por la coca, serían efectos colaterales marginales comparados con las consecuencias negativas (recorte de ayuda financiera y técnica, sanciones comerciales, deterioro de las relaciones con Estados Unidos, etc.).
Lo difícil es, por el lado de la demanda, atacar con eficacia la causa raíz del problema. Y por el lado de la oferta, concentrar los esfuerzos en lo que verdaderamente sí podría mermar el suministro de cocaína.
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