
El Ministerio de la Igualdad fue presentado como la joya de la corona del proyecto político de Gustavo Petro y Francia Márquez, con la promesa de saldar deudas históricas con las poblaciones más excluidas del país. Hoy existe una cartera mal ejecutada y rodeada de polémicas. En el papel quedó lo que esto representaría para los ‘nadies’, esos olvidados que votaron con la esperanza de un cambio.
La vicepresidenta Francia Márquez, cabeza inicial de esa apuesta, planteó un ministerio robusto. Sin embargo, desde su nacimiento la idea fue perdiendo fuerza: el Departamento de Prosperidad Social y el ICBF no quedaron adscritos a MinIgualdad, como ella lo había previsto, lo que generó tensiones desde el inicio. El arranque fue lento y las justificaciones no se hicieron esperar. En una entrevista con CAMBIO, Márquez habló de trabas administrativas, egos e intereses personales dentro del propio Gobierno, una alerta de que la iniciativa estaba destinada al fracaso.
Los problemas no tardaron en aparecer. La Corte Constitucional declaró inexequible la ley que creó el ministerio por no tener en cuenta el impacto fiscal. Le dio un plazo de dos años al Congreso para subsanar el error y evitar su desaparición, pero el trámite hoy está enredado. La falta de voluntad política y el calendario electoral tienen bloqueado el trámite.
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