
La única posibilidad de que en las próximas elecciones presidenciales no se repita la polarización del 2018 y el 2022, y el país se vea obligado a tener que escoger entre los extremos de la izquierda y la derecha, es que candidatos progresistas como Sergio Fajardo, Claudia López, Juan Fernando Cristo o Luis Gilberto Murillo no vayan divididos a las elecciones y encuentren una fórmula para escoger uno solo de ellos que vaya a la primera vuelta. Una consulta abierta el 8 de marzo es el mejor mecanismo para hacerlo.
Los extremos picaron en punta
La izquierda y la derecha han tomado una clara ventaja al haber decidido hacer una consulta el 8 de marzo para escoger a su candidato. No solo porque van a ir unificados a la primera vuelta, sino porque las consultas tienen un efecto multiplicador pues el ganador emerge con un impulso político que más allá del resultado inmediato. El caso reciente de Iván Cepeda lo demuestra pues su victoria en la consulta del Pacto Histórico no solo lo posicionó como candidato, sino que le dio visibilidad y credibilidad frente a la opinión pública. Ese “viento de cola” es un recurso invaluable para cualquier aspirante que busque llegar a segunda vuelta.
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