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Juan David Correa

Los nuevos sentidos de la paz*

Declarar el fracaso de los actuales diálogos de paz, dentro de la llamada Paz Total, es el nuevo caballo de batalla electoral de quienes pretenden erigirse como estadistas para demostrar que tienen las llaves de la pacificación del país con base al fantasma de la seguridad, es decir, de la guerra, el miedo y la confirmación de que cualquier esfuerzo social y estatal está condenado a no prosperar. 

Olvidamos muy pronto que después de la firma de los acuerdos de La Habana en el teatro Colón sobrevino un gobierno que llegó con la promesa de hacer trizas la paz, y cumplió. Olvidamos que esas trizas fueron las que recibió este Gobierno, y que a pesar de ello ha intentado abrir diversos escenarios de conversación que no se limitan solo a mesas con armados sino a verdaderos proyectos y apuestas de transformación territorial.    

Es probable que hoy estemos equivocando la conversación, y que necesitemos hablar de una paz distinta a la que se intentó desde 1982, la cual deberíamos analizar a partir de lo dicho por académicos y especialistas para comprobar que la sociedad colombiana no es la misma de aquella que se acostumbró a asumir que el problema era de terrorismo y no de una conflictividad social y territorial que se remonta en nuestra historia a los orígenes de la vida republicana, según lo escriben historiadores como Margarita Garrido o Daniel Pécaut, la cual, al mismo tiempo, recreó una cultura de negociaciones y de soluciones a medias de larga tradición. 

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