
Las noticias no pueden ser más inquietantes: Colombia ya llegó a la barra superior del costo en su endeudamiento público. Esta semana superamos al Brasil. Le estamos teniendo que reconocer a quienes suscriben nuestros bonos soberanos a 10 años la exorbitante tasa del 14 por ciento. Tasa que va a seguir subiendo seguramente. Somos uno de los pocos países del planeta que tiene que pagar semejante tasa para financiarse.
¿Por qué hemos llegado a este punto?
La razón de principal es el déficit fiscal que el Gobierno indolentemente ha dejado crecer sin pausa ni medida. Todo déficit hay que financiarlo. El nuestro ya se acerca al 9 por ciento del PIB. Y continuará por esa senda con toda certeza pues el Gobierno Petro —desde que se presentó el último Marco Fiscal de Mediano plazo— dijo con todas las letras y descaro que no pensaba tomar ninguna medida de ajuste en lo que resta de su mandato.
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