
Hay una zarzuela en la que un personaje que posa de médico- veterinario dice: “a juzgar por los síntomas que tiene el animal puede estar hidrópico o puédelo no estar”. Cada vez que escucho a Trump me acuerdo de esta estrofita.
Cada embarrada que suscita Trump “puede estar hidrópica o puédelo no estar”. A cada desatino, una excusa.
La guerra que él decidió contra Irán “puede estar hidrópica o puédelo no estar”. El mundo entero se está dando cuenta de que fue el resultado de una precipitada determinación de Trump. Lo dicen los más circunspectos documentos del Pentágono, los mejores académicos de los Estados Unidos y del mundo entero, la inmensa mayoría de la prensa de los Estados Unidos, y el sentido común de la opinión pública que empieza a comprender lo mismo. Todos coinciden en que una guerra que tenga por apoyo solo la superioridad aérea no tiene posibilidades de resultar exitosa en pocos días; habrá un momento en que tendrán que meter la infantería gringa al terreno, como lo terminaron haciendo en Iraq.
Artículo exclusivo para suscriptores
Suscríbete para acceder a todo nuestro contenido.
SuscribirmeLea los comentarios














