Ustedes me perdonarán que yo me fije en pequeñeces, pero no he podido dejar de pensar qué estaría pasando por la mente del presidente de la República mientras debutaba como actor de primera fila (que no es lo mismo que de primer orden) en una producción cinematográfica con aspiraciones de Hollywood aunque con presupuesto de Bollywood. O, al menos, de RTVC.
Miro y no dejo de observar esa maravillosa escena inmortalizada en el clic de una cámara fotográfica donde se aprecia claramente a un ganador del premio Oscar como mejor actor, interpretando su rol de héroe de ébano en nuestra guerra de Independencia junto al primer mandatario de este país, a cinco meses exactos de abandonar su cargo, flanqueado por un funcionario de alto rango en Colombia, encargado de cuidar la espalda del presidente en ejercicio de sus funciones, y también —cuando se necesite— la del actor en ciernes, como en este caso.
Si el presidente es polifacético, el jefe de Despacho pues también. Manejar un país requiere desempeñar diversos roles. Debemos aceptarlo.
Artículo exclusivo para suscriptores
Suscríbete para acceder a todo nuestro contenido.
SuscribirmeLea los comentarios


















