
El problema más urgente que tendrá que resolver el próximo gobierno, cualquiera que sea, es el de la crítica situación de las finanzas públicas, donde los compromisos y obligaciones de gasto público exceden por mucho los ingresos fiscales, lo que implica la necesidad de acudir a montos crecientes de endeudamiento para financiar los gastos. De la disminución de este déficit fiscal depende la posibilidad de realizar todas las promesas de campaña de los candidatos presidenciales.
El contralor general ha hecho un fuerte pronunciamiento sobre el tema, en el que además señala cómo el costo de la deuda pública se ha convertido en un agravante del déficit fiscal, por lo que concluye con un control de advertencia al Ministerio de Hacienda sobre los riesgos inminentes para el patrimonio estatal derivados del manejo de la deuda pública.
Crece el déficit, crece la deuda
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