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León Valencia
Puntos de vista

La última trinchera contra Donald Trump

Las imágenes difundidas en redes fueron las grandes aliadas de Gustavo Petro. Mientras en Colombia vive acosado por los medios, en parte por sus declaraciones, a veces con una rimbombancia que bordea la torpeza, una vez cruza la frontera y se embarca en algunos de sus viajes la coherencia regresa a él como quien recupera un estado mental, una práctica. Así como nadie olvida montar bicicleta, nadie puede olvidar completamente quién fue. El poder obnubila, pero no enajena completamente. 

Petro tuvo días de lujo en Barcelona el pasado fin de semana. Su gira de medios, la entrega en la biblioteca Gabriel García Márquez de un cuadro del Nobel con sus rosas amarillas, un acto donde se dio el gusto de conocer a uno de sus ídolos, Joan Manuel Serrat, estuvo cargado de todo el simbolismo, además de celebrar el 19 de ese mes su cumpleaños número 66 rodeado de los aliados que más necesita en la región, Lula y Claudia Sheinbaun, últimos bastiones de la contención a Trump y el advenimiento de la derecha en el continente.

En algunas imágenes pudimos ver, incluso, a Petro saludando a entusiastas seguidores que se sorprendieron de ver al presidente caminando por estas calles sin escolta, como si fuera uno más, protegido sólo por una gorra y unas gafas oscuras.

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