
Este país ha cambiado, pero no tanto. Hace cuatro años, la ‘petrofobia’ casi elige de presidente a Rodolfo Hernández, un candidato de derechas que decía que la ley solo le servía para limpiarse el culo. Y hoy, por el miedo a Petro y, a cuatro años más de un gobierno de izquierda, esos mismos sectores de la derecha, asustada y recalcitrante, andan empujando la aspiración presidencial de Abelardo de la Espriella, el único de todos los candidatos que puede acabar con el orden constitucional, si llega al poder.
El miedo a Petro es el combustible de este nuevo engendro que, incluso, ha desplazado hacia el centro a la derecha de Uribe que ya carga con sus ‘falsos positivos’, con la entrega del DAS a los paramilitares y con escándalos como el de la ‘parapolítica’ y el cartel de la toga. Cómo será de duro lo de Abelardo, que Paloma parece la candidata sensata a pesar de que —injustamente— cree que Cepeda, por ser de izquierda, la puede asesinar.
Saben que todo lo de Abelardo es un invento: desde sus convicciones fundacionales hasta el tamaño de su pene, pero les puede más el temor a Petro que su compromiso con Colombia.
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