
A las finanzas públicas de Colombia les está sucediendo lo mismo que al drogadicto: es tal la adicción que viene mostrando del endeudamiento, que solamente un tratamiento de desintoxicación fuerte y rotundo va a restablecerle su normalidad. Tratamiento que el gobierno Petro no está dispuesto a asumir.
Las cifras del anteproyecto del presupuesto de 2027 recientemente divulgadas son reveladoras: el solo pago de intereses de la deuda devorará $ 90,4 billones del total del gasto presupuestado. Lo que equivale a casi un 25% de los gastos todos que se van a efectuar el año entrante.
Este crecimiento de la deuda obedece a varios factores: al abandono irresponsable de la regla fiscal por parte del gobierno; al incremento desaforado de los gastos que ha llevado el déficit a bordear los $ 118 billones (6,4% del PIB) y a un incremento del déficit primario igualmente desbordado; a la elevación de los intereses causados no solo por el clima internacional, sino por el propio caos fiscal del gobierno y la pésima imagen que está enviando a los mercados.
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