Martín Rivera Alzate
21 Febrero 2024 06:02 am

Martín Rivera Alzate

El Niño y la adaptación urbana

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Además de ser una razón de fondo para que hagamos una reflexión sobre los cambios abruptos del clima y sobre cómo el Calentamiento Global es un problema del presente, y no del futuro, este Fenómeno de El Niño debe servir para adaptar las ciudades para las épocas de lluvia. Recordemos que este calor e impacto solar no será eterno. Más pronto que tarde tendremos épocas de lluvia torrencial en muchas de nuestras ciudades andinas y costeras.

Es en estos momentos de época seca, cuando se dan las condiciones para invertir y hacerlas mejoras correspondientes: limpieza de canales, recuperación y ampliación de humedales, campañas ciudadanas en reciclaje y manejo de residuos. Si no se actúa con celeridad y compromiso, desaprovechamos, una vez más, el momento oportuno para acelerar la adaptación necesaria de los centros urbanos para el cambio climático.

No podemos permitir que las imágenes catastróficas de cerros y bosques incendiados una semana, sean contrarrestadas por inundaciones y deslizamientos la siguiente.

La única certeza que tenemos es que hasta que se regulen las emisiones de combustibles fósiles, se reduzca el consumo de energía no renovable y no se cumplan con los protocolos que cada dos años se revisan y reafirman, el clima será cada vez más extremo. De ahí, entonces, la urgencia por ir adaptando las ciudades para prepararse para la época de lluvia.

Ahora que Cali será la sede de la COP 16 sobre diversidad biológica, mucha atención mediática y de políticas públicas estará puesta sobre nuestras ciudades. Este 2024 será clave para poder demostrar que nos podemos adaptar al Cambio Climático, pero como todo, requiere de liderazgo y de voluntad política, de programas con presupuesto y de ejecución, de apropiación ciudadana, seguimiento y evaluación de impacto, de una reflexión profunda sobre nuestro modelo económico y cómo podemos aportar, desde nuestras acciones diarias, para mitigar este impacto climático.

Desafortunadamente, a pesar de tener una ministra conocedora del tema y de estar genuina y verdaderamente comprometida con el cuidado ambiental, el Gobierno nacional no cuenta con el ímpetu y liderazgo para mostrar el camino de la adaptación que nuestras ciudades deben tener.

Adicionalmente, frustra mucho ver que a pesar de que este tema está en la agenda del Presidente en el escenario internacional, a la Unidad Nacional de Gestión de Riesgo regresó Olmedo de Jesús López, quien estuvo suspendido por parte de la Contraloría General. Bogotá tampoco es ajena a esta frustración; el Gobierno distrital no ha nombrado a nadie en propiedad en el Idiger, que lo sigue dirigiendo Guillermo Escobar, imputado por a Fiscalía en el año 2021.

El año hasta ahora empieza y El Niño sigue. Es buen momento para que los gobiernos locales aprovechen la construcción de sus planes de desarrollo, para que en esta cuatrienio, sus municipios y ciudades estén mejor acondicionadas.

@riveraalzate

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