Yezid Arteta Dávila
7 Diciembre 2023 01:12 pm

Yezid Arteta Dávila

El pasado en nombre del presente

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En el otoño de 2021 asistí a un conversatorio sobre procesos de paz en el mundo organizado por el CIDOB, un centro de investigación y pensamiento situado en Barcelona. Los expositores fueron Jonathan Powell, jefe de gabinete de Tony Blair y uno de los artífices del Acuerdo de Viernes Santo que puso fin a la violencia en Irlanda del Norte, y Sergio Jaramillo, exalto comisionado de Paz de Colombia durante las negociaciones en La Habana con las Farc Ep. Powell dijo que los acuerdos de Irlanda del Norte no resolvieron el problema político, pero erradicaron la violencia. Jaramillo, en cambio, confesó que el pacto con las Farc Ep resolvió de plano el conflicto colombiano, aseveración que no es cierta. Podemos comprobarlo ahora, siete años después de firmado el acuerdo. Fallos en la implementación, amén del desprecio del presidente Iván Duque hacia el acuerdo. 

Sergio Jaramillo, Humberto de la Calle y el expresidente Juan Manuel Santos han criticado la política de Paz Total del presidente Gustavo Petro. Resulta cuanto menos inverosímil que tres artífices de un proceso de paz necesario para Colombia pongan mala cara a un proyecto que busca terminar lo que ellos comenzaron, pero no pudieron cerrar en forma definitiva por razones que por ahora no voy a comentar. El expresidente Santos debería honrar su Nobel de Paz, promoviendo todo esfuerzo tendiente a mitigar la violencia en el país. 

Cuando el presidente Juan Manuel Santos ganó el Nobel, muchos nos preguntamos las razones para que el galardón no hubiera sido compartido con las Farc Ep, como es usual en los casos en los que dos o más partes se juntan para conseguir un acuerdo. En 1993 el Nobel fue compartido por el presidente sudafricano Frederick de Klerk y el prisionero Nelson Mandela, quienes liberaron al cono africano del criminal sistema de apartheid. El líder palestino Yasser Arafat y los exministros israelíes Isaac Rabin y Shimon Peres obtuvieron el premio en 1994 por los Acuerdos de Oslo que definieron, entre otros asuntos, la suerte de Gaza. En 1973 el recién desaparecido Henry Kissinger recibió el Nobel junto con Lec Duc Tho, fundador del Partido Comunista de Vietnam, por los Acuerdos de París que buscaban poner fin a la ocupación norteamericana en el sudeste asiático. 

La bronca entre los expresidentes Álvaro Uribe y Juan Manuel Santos no ayuda a la paz de Colombia. El primero hizo un acuerdo con los paras y el segundo con los farcianos. Cada uno confeccionó una propuesta de paz a su manera, con resultados distintos pero urgentes para el país. Sería bueno que los dos políticos aparcaran su rivalidad en torno a la búsqueda de la paz total, completa o como se quiera llamar.

Cuatro, desde mi punto de vista, son los presupuestos para encarrilarla: 

1.    Implementación de los Acuerdos de 2016 con las Farc Ep.
2.    Un acuerdo nacional que evite el manoseo de la paz por parte de los operadores políticos.
3.    Establecer la paz como una política del Estado.
4.    Batallar contra el pesimismo y el victimismo. 

La violencia extendida e indefinida es el gran mal de Colombia. Si podemos erradicarla de la política, como lo expresó Jonatan Powell con relación a Irlanda del Norte, daríamos un gran salto. Aún estamos a tiempo. Lo peor que le podría ocurrir al país es que el presidente que sea elegido en 2026, independientemente del partido al que pertenezca, deba enfrentar una serpiente de mil cabezas. En nombre del presente no cometamos los errores del pasado. 

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