
La oposición política, los medios de comunicación, el establecimiento económico y los líderes de opinión del país están en pleno derecho de criticar la línea de actuación y las actitudes del presidente Petro frente a Donald Trump; incluso, saltando por encima de preceptos éticos y periodísticos, pueden especular sobre el estado en que Petro tomó la decisión de rechazar el aterrizaje de dos aviones militares que traían a migrantes colombianos encadenados en la madrugada del pasado domingo y hablar de la enajenación del mandatario por el alcohol o las drogas. Pero ignorar que Donald Trump es quien ha tomado la iniciativa de romper las reglas de juego de la diplomacia y está destruyendo, sin miramiento alguno, líneas de cooperación claves con América Latina y el mundo, es algo que se sale de todas las proporciones. Algo que da cuenta de una verdadera enajenación de la conciencia de las élites políticas y económicas colombianas por el solo hecho de que llegó un gobierno de izquierda a la presidencia del país.
Pasan por encima del insólito discurso de Trump el día de su posesión presidencial, donde se lanzó contra los presidentes que le antecedieron señalándolos de traidores a la nación; le declaró la guerra a los migrantes; fustigó la diversidad sexual y los inalienables derechos de las minorías; agredió a México a propósito del emblemático nombre del golfo; habló de recuperar el canal de Panamá y comprar Groenlandia, o, incluso, anexar Canadá; esgrimió nuevamente el látigo contra Cuba; amenazó con elevar los aranceles y desatar una guerra comercial con los países que no concuerden con sus políticas; se desligó de las acciones para enfrentar el cambio climático; anunció su retiro de importantes organismos internacionales; y habló de cambios en la lucha contra los carteles de la droga poniendo en remojo los acuerdos establecidos con países de la región.
La racha de declaraciones de dirigentes claves de nuestro país en todos los medios de prensa y en todas las redes sociales, dando como legítima la retaliación de Donald Trump y Marco Rubio contra Colombia por el rechazo al aterrizaje de los dos aviones, dice mucho de cómo se ha nublado el discernimiento de la derecha en este momento de transición política que vive Colombia.
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