El MUNDO A LAS PATADAS

Poeta, literato, maestro y lector, era de esperar que el profesor Pompilio Iriarte fuese, además, aficionado al fútbol. Así es. Por eso sus décimas de hoy nos ofrecen un ramillete de versos donde se mezcla la Copa Mundo con las parodias poéticas, las sentencias filosóficas y la política de actualidad.
Gabinetes y equipos
Tenemos hoy banquete
de fútbol mundialista,
pero los futbolistas
—vejetes y vedetes—
no irán al gabinete
del gran pachá elegido.
Su equipo —es bien sabido—
suscribe otros contratos.
Con ciertos candidatos
se juega otro partido.
Goles y Rolex
Flamencos, españoles,
saudís, neozelandeses,
charrúas, caboverdenses,
Irán y Egipto, ¡goles!
tan finos como el Rolex
para que el jugador,
campeón o perdedor,
aquí y allá y mil veces,
respete reglas, jueces,
hinchada y marcador.
¡La Copa es para España!
Humano es el que yerra,
augur quien vaticina:
de cuarto irá Argentina,
tercer puesto, Inglaterra.
¡Matones, no más guerra!,
brindemos con champaña,
se viene ya la hazaña
de magna resonancia:
segundo, será Francia,
¡La Copa es para España!
Caja de cambios
El man llegó al taller,
de catre su Renault.
La rota transmisión
no le dejaba hacer
los cambios al chofer.
Entonces, Cacaseno,
mecánico muy bueno,
le dice «¡Qué mamera!
Si no subió en primera,
no sé…, en segunda, menos».
Caín y Abel
Hay días en que somos
tan zánganos, tan zánganos,
tan muérganos, tan muérganos,
que, para Hobbes, el «homo»
tiene el «sapiens» del lobo,
de la oveja la piel.
Woody Allen tan fiel
dice a Alan: «Cuñado,
te quiero como hermano,
como Caín a Abel».
Después de ojo afuera…
Mañana, si admitimos
incómodos, incómodos,
filósofos, filósofos,
la trampa en que caímos,
la votación que hicimos,
¿qué conclusión saldría?
La abuela nos diría
con risa noventera:
«Después del ojo afuera,
no habrá Santa Lucía».
El verdadero amigo
Y hay días, lunes, martes
y sábados y miércoles
parábolas, hipérboles
de macondianas artes.
tabúes por todas partes,
corduras de dementes,
cegueras de videntes
por los cuales me digo:
«El verdadero amigo
te apuñala de frente».
Canción de la vida profunda
Mas hay también ¡Oh, Layo!
un día, un día de chanclas
en que levamos anclas
para colgar los guayos.
El último desmayo
para jamás volver.
Que el necio enloquecer
de Trump no nos estalle;
si no, que el mundo calle
con resignado amén.
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