DUQUE SIN CETRO Y LLEGA PETRO
7 Agosto 2022

Caminando por la décima

DUQUE SIN CETRO Y LLEGA PETRO

Minucioso observador del circo político, el decimero santandereano Gerardo Martínez Martínez se solaza hoy con el cambio de gobierno y reparte leña a los que salen y a los que llegan.


EL QUE SE VA

Al gobierno que se acaba
se le revienta el teflón
y cae en la desazón
de rumiar tan solo baba.
Se agita la barra brava
que le recuerda fracasos;
de amistad se rompen lazos
y no aparecen los pagos:
se terminan los halagos
y comienzan los madrazos.

Por eso Iván es bien ido.
Un descanso para muchos.
Gobernó con pocos duchos
y el término se ha vencido.
Hoy, gordo y encanecido,
transita su propio infierno
y por ese desgobierno
—el peor entre los malos—
ha metido entre los palos 
a un tal “presidente eterno”.

¿Quiénes son: Ruiz Orejuela,
Lombana, Herrera, Molano,
Crissien, Restrepo Abondano,
y don Custodio Cabrera?
Todos quedan hoy por fuera:
los tres ministros Correa,
Mayolo y el Quique Zea
Palacio, Angulo y Orozco?
“A esos, muy poco conozco,
no hicieron bien la tarea”.

La vice en poder supremo
con sus caídas de historia,
que quedan en la memoria:
en la memoria de “memo”.
A ese “fantasma” no temo
aunque aparezca en velorio
con su prontuario notorio.
Lo que sí es un gran dilema,
es que nos dejan sin tema,
Martuchis y Andrés Gregorio.

EL QUE LLEGA

Hasta aquí los que se van.
Hablemos de los que llegan, 
a los que algunos les pegan,
en las redes, con afán.
En eso del qué dirán,
las que llaman fuerzas vivas
consienten expectativas
con ilusiones de cambio,
mientras algotros, en cambio,
se empeñan en las diatribas.

De Petro llega la era.
Sí, de Petro el progresista,
que unos llaman “comunista
de la causa guerrillera”.
Yo propongo otra manera 
de olvidar el mal recuerdo
pues Gustavo, aunque es izquierdo,
quiere ser un estadista.
Y es añadirse a la lista
y hacer parte del Acuerdo.

Así están hoy las posturas 
de la opinión dividida:
unos dando bienvenida,
otros sudando amarguras.
“No estamos para aventuras
de socialismo escabroso”,
escriben, con alborozo,
los pregoneros de antaño,
que tachan como un engaño,
eso de “vivir sabroso”.

Entonces, ¿en qué quedamos?
¿Se fusila la esperanza?,
¿se da paso a la acechanza,
y a gritos nos destrozamos?
¿Por qué mejor no intentamos
“dejar la carne en salmuera”
e iniciar la nueva era
de “construir entre todos”:
los de izquierda, centro y godos,
abriendo un “compás de espera”?

Eso parece lo justo, 
lo indicado, lo sabido.
No más camino torcido,
que termine en gran disgusto.
Lo de andar de susto en susto
historias malas revive;
en las calles se percibe:
“aunque sea por un ratico
hay que descansar tantico
de la época de Uribe”.


ÑAPA 1:

El poder ya no se hereda.
Llegan “Nadies” sin prestancia.
La aristocracia está en veda,
para que, por fin, acceda
Zalabata, Yule, Francia.

ÑAPA 2:

Dijo Duque, como excusa:
“No hubo buena competencia”.
“Y… claro que tengo tusa
que la democracia obtusa,
solo vio mi incompetencia”.

ÑAPA 3:

Pastrana hizo mil reparos.
Parece estar muy molesto,
pues con resultados claros,
entre presidentes malos,
ha perdido el primer puesto.

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