
Los docentes debemos emplearnos a fondo para recuperar el tiempo y capacidades perdidas de nuestros estudiantes.
Por: Luis Alberto Arango
El anterior semestre universitario tuvo un nivel académico regular. Supuse que fue por efectos nocivos de la pandemia. Por eso, en este semestre me empleé a fondo para estar aún más pendiente de mis estudiantes universitarios pues era claro que la pandemia les estaba pasando factura.
No me refiero a ser más estricto académicamente sino a tratar de conectarme con sus expectativas de volver a la educación presencial y adaptar la clase a la capacidad de cada uno de ellos. Difícil acomodarse a todos, pero no es imposible lograrlo con la mayoría.
“Sin embargo, recibir clases a distancia socavó sus capacidades de interacción con sus compañeros, limitó su vocabulario, sus retos académicos fueron inferiores a los habituales…”.
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