
En noviembre de 2020 interpelé a Gustavo Petro, por tocar la memoria de mi padre, Carlos Horacio Urán, magistrado auxiliar del Consejo de Estado, y las razones de su asesinato en la retoma del Palacio de Justicia en 1985; le reclamé por mencionarlo como si hubieran sido cercanos, como si conociera los detalles de su vida y las razones de su ejecución. Por supuesto, Petro puede hablar de a quien a él le provoque, de hecho, lo acaba de mencionar en su reciente libro.
Consideré y considero desatinado que se hubiera metido con algo que ha generado tanto dolor en mi familia; para mí Petro no es simplemente un candidato, no, es alguien con quien las implicaciones de la vida política me unen desde 1985.
La razón es evidente. No fue el M-19 el que torturó desapareció y ejecutó a inocentes como mi papá durante la retoma del Palacio de Justicia, pero tampoco podemos decir que ese grupo armado, del que él hizo parte, aunque estaba preso durante el asalto, está libre de responsabilidad, porque fueron ellos quienes propiciaron todo el horrendo episodio.
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