Ir al contenido principal
Valeria Santos
Puntos de vista

El ministro sin máscara

Fue una sopresa, y francamente una desilusión para muchos de los que votaron por Gustavo Petro, que el Partido Conservador, con una celeridad sospechosa, ingresara a la coalición de un gobierno de izquierda y además pusiera su cuota en una de las carteras que más poder y presupuesto tiene: el Ministerio de Transporte. El ministro Guillermo Reyes, con poca afinidad ideológica con el Pacto Histórico, pero eso sí, con muchas relaciones con la clase política tradicional que viene desangrando al país por años, se quitó la máscara, y está comenzando a revelar que no habrá ningún cambio y que por el contrario se encargará de que los clanes políticos de siempre sigan secuestrando la contratación pública.

Esta semana la Agencia Nacional de Infraestructura, adscrita al Ministerio de Transporte, le adjudicó el proyecto de la restauración del Canal del Dique a la controvertida empresa española Sacyr, única oferente, y que además dejó el puente Hisgaura como un acordeón. El gobierno del cambio le entregó la megaobra a la misma empresa que fue duramente criticada por miembros del Pacto Histórico cuando eran oposición.

Pero otra noticia pasó desapercibida.

Artículo exclusivo para suscriptores

Suscríbete para acceder a todo nuestro contenido.

Suscribirme
Finalización del artículo

Lea los comentarios

Artículo exclusivo para suscriptores

Suscriptores

Compartir en redes sociales