
El pasado martes Avianca relanzó su marca en un evento decorado con actores e influencers como parte de un proceso de transformación corporativa y de un gran plan de inversión de más de 470 millones de dólares para expandir su operación. El miércoles las portadas de los diarios amanecieron con un mensaje en el que Avianca le “decía adiós” a su 'A' mayúscula, para darle la bienvenida a la 'a' en minúscula a su nombre.
La idea detrás del mensaje, explicó la aerolínea, es transmitir el espíritu de “una compañía que dejó de ser para pocos, para ser una empresa donde ‘el cielo es de todos’”. Lo paradójico del lanzamiento de este nuevo eslogan empresarial, “el cielo es de todos”, aparece en el momento de mayor concentración del mercado aéreo y con los más altos precios en décadas respecto al ingreso medio de los colombianos.
Según datos de las propias aerolíneas, de cada 100 sillas que se movilizan en el mercado comercial doméstico, 60 lo hacen en Avianca. La aerolínea posee el 48 por ciento de los slots (turnos de despegue-aterrizaje) de salidas y el 52 por ciento de llegadas en el Aeropuerto El Dorado, que es una de las joyas de la corona del sector en América Latina.
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