
Martha Alfonso, representante a la Cámara de la Alianza Verde y coordinadora ponente de la reforma a la salud, dijo en la plenaria del segundo debate que “la reforma no tiene un concepto de viabilidad fiscal del Ministerio de Hacienda porque no creemos que lo requiera”. Después del alud de críticas que recibió por esquivar de manera tan frívola uno de los principales cuestionamientos que hay sobre la reforma, adicionó que “el proyecto es del Gobierno Nacional, pues naturalmente cuenta con el aval fiscal, es decir, existe un visto bueno desde el mismo Gobierno”.
La representante Alfonso nos confirma que para el Gobierno y parte de su bancada la discusión sobre la financiación y escasez de recursos, que debe estar en el centro de toda política pública, es en realidad un capricho “neoliberal” que puede ser superado con bondad y buena fe. Nos sugieren que en este mundo sí hay de todo para todos y que todo se supera con voluntad política.
Pero no es así, todo tiene un costo y la reforma que propone el Gobierno supone un enorme esfuerzo fiscal que hoy el país no conoce. No nos lo han querido decir. Es inadmisible que una reforma de semejante dimensión e impacto para la vida de todos, siga desfilando en el Congreso sin un concepto del Ministerio de Hacienda. Por cosas como estas y otras declaraciones que generan tanto ruido pareciera que los funcionarios de Hacienda están pintados en la pared.
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