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Antonio Perry
Puntos de vista

La reforma al Sistema General de Participaciones no soluciona el problema de fondo

La reforma al sistema general de participaciones (SGP) es la cuota mensual de controversias del gobierno. Mientras algunos expertos aseguran que la reforma es necesaria para cumplir la promesa de la descentralización de la Constitución de 1991, otros sostienen que llevaría a una crisis fiscal. Aunque tiendo a estar de acuerdo con los últimos, mi mayor desacuerdo con la reforma no radica en los riesgos fiscales señalados, sino en su incapacidad para enfrentar los problemas estructurales del centralismo. En otras palabras, descentralización sí, pero no así.

El fracaso del centralismo y el rol del clientelismo

El centralismo no ha cumplido con este objetivo. Las disparidades regionales son bien conocidas: municipios sin alcantarillado, mitad del país desconectado por carreteras (ver mapa) y la creciente presencia de grupos armados en varios municipios del país. Es decir, el Estado central ha sido incapaz de hacer presencia en las regiones, dejando un vacío de poder que ha sido llenado muchas veces, por prácticas clientelistas que perpetúan esta condición.

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