
Parece que los Latinoamericanos, aunque conformes con la democracia, estamos cada vez más cómodos con los autoritarismos. En su más reciente Latinobarómetro –una encuesta realizada en más de 17 países de la región desde 1995–, el diario The Economist encontró que el apoyo a la democracia en la región aumentó respecto de 2023. Sin embargo, al revisar las cifras con más cuidado, también se encontró que más de la mitad de los latinoamericanos no les preocuparía si un gobierno antidemocrático asumiera el poder. Vaya contradicción.
Pareciera sorprendente, pero en realidad no lo es. En Colombia votamos, pero elegimos políticos “porque roban poquito”, o nos consolamos con el “está bien que roben, pero que hagan”. Citando a Martín Lagos, director de Latinobarómetro, “la debilidad de la democracia latinoamericana es que 4 de 10 latinoamericanos creen que puede funcionar sin partidos políticos, congreso u oposición”. En últimas, la contradicción nos es más que un reflejo del “reducir la corrupción a sus justas proporciones” del expresidente Turbay. Pero no tiene que ser así.
La reflexión
Artículo exclusivo para suscriptores
Suscríbete para acceder a todo nuestro contenido.
SuscribirmeLea los comentarios









