
“En el cielo no habrá leyes y el león dormirá con las ovejas… En el infierno no habrá más sino leyes, y el debido proceso se seguirá meticulosamente”. Esta frase del jurista estadounidense Grant Gilmore, subyace la agenda reformista de Federico Sturzenegger, el ministro de Desregulación de Milei. Su ambición: transformar a la Argentina de uno de los países más regulados del mundo, a una de las economías más libres en el planeta.
Una motosierra al Estado
Sturzenegger está cumpliendo la promesa de Milei de aplicar una motosierra al Estado. Ha clasificado unas 4,200 leyes en tres categorías: desechar, modificar o conservar. Según Sturzenegger, 15 por ciento de las leyes en Argentina se deben eliminar y otro 15 por ciento se deben modificar. De su mano, el gobierno de Milei ha liberalizado el sector aéreo y de autobuses, simplificado los trasmites de divorcio y eliminado los controles de renta. También se ha reducido el déficit fiscal, pasando de 5 por ciento del PIB a casi 0, de la noche a la mañana, utilizando medidas como la suspensión de gastos de capital y aumentando el valor de las pensiones por debajo de la inflación.
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