
El impuesto al patrimonio representa menos del 0,5 por ciento del recaudo fiscal anual, pero sus efectos negativos pueden impactar significativamente el recaudo tributario a mediano y largo plazo. Este impuesto, que ha sido eliminado en muchos países debido a sus consecuencias adversas, debe también ser eliminado en Colombia para no seguir perjudicando la inversión y el crecimiento económico.
En un entorno donde la competitividad fiscal es clave para atraer y retener capital, y donde la desigualdad es un problema endémico, la tentación de recurrir a medidas supuestamente redistributivas está a la orden del día.
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