
Freddy Vega: una importante autocrítica y el poder de las empresas
Hay entrevistas que uno lee por encima, busca el titular y sigue. Y hay otras que lo detienen a uno en seco. La que José Manuel Acevedo le hizo a Freddy Vega, publicada en El Tiempo el pasado 9 de mayo, es de las segundas. La leí, volví a algunos párrafos, y me quedé pensando. No es frecuente que un empresario exitoso diga en voz alta que se equivocó, que tardó en entender algo fundamental, y que ese error le costó años de impacto.
Pero primero, quién es Freddy, para los que llegan sin contexto. Es el CEO y cofundador de Platzi, la plataforma de educación tecnológica más grande de América Latina, con siete millones de estudiantes y miles de empresas formando allí a sus equipos. Un colombiano auténtico en todo el sentido de la palabra, que aprendió a programar a los 13 años con una calculadora prestada —sin computador propio hasta los 16—, que lo echaron de dos universidades, que nunca terminó un pregrado, y que construyó desde cero una de las empresas educativas más relevantes del continente.
Lo sigo hace tiempo en YouTube, sin estar suscrito a su plataforma, y cada video de Freddy sobre tecnología e Inteligencia Artificial me deja algo. He aprendido mucho de él de forma gratuita, lo que dice mucho de la generosidad de su contenido y de la claridad con que comunica ideas complejas.
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