El ministro del Interior, Armando Benedetti, aparece en audios donde ofrece pagos en efectivo, evade impuestos y negocia el silencio de una testigo clave en su juicio por corrupción en su contra. No se trata de rumores, es su propia voz.
Esta columna revela en exclusiva los fragmentos de esas conversaciones, en las que el poderoso funcionario admite estar “en modo fuga”, pacta sumas millonarias para evitar problemas judiciales, y se ríe, literalmente, de la posibilidad de que la Corte Suprema lo investigue.
No se trata de sábanas sucias ni mudanzas sin pagar, como denunciamos la semana pasada en esta columna. Consiste en algo mucho más escandaloso, que es un ministro del Interior en ejercicio que opera desde el centro del poder, como si la ley fuera negociable. Convencido de que la justicia nunca lo tocará.
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