
En mi última columna presenté una de tres lecciones que deja el libro de Jeffry A. Frieden, Global Capitalism: Its Fall and Rise in the Twentieth Century, para Colombia en esta era tiempos turbulentos. En esta columna desarrollo otra más.
La lección parece obvia, pero paradójicamente es comúnmente ignorada: el comercio internacional trae ganadores y perdedores. La teoría económica nos dice que esto es inevitable. Los productores de los bienes que exportamos ganan, mientras los que producen bienes que compiten con las importaciones pierden. En el agregado, dice la teoría, esto es bueno porque sobreviven las firmas más competitivas y la competencia lleva a precios más bajos que disfrutamos los consumidores. En términos simples, las ganancias compensan las pérdidas.
Pero estas ganancias suelen ignorar a los perdedores y esto no solo es problemático, sino peligroso. Idealmente, con las ganancias del comercio internacional se debería compensar a los perdedores. Esta compensación puede hacer que las ganancias agregadas del comercio internacional disminuyan, pero desatendidas pueden contribuir a la caída del orden económico imperante.
Artículo exclusivo para suscriptores
Suscríbete para acceder a todo nuestro contenido.
SuscribirmeLea los comentarios









