Ir al contenido principal
Gabriel Silva Luján
Puntos de vista

Un viaje sin brújula

Gustavo Petro no es el primer presidente colombiano que visita Beijín. Sin embargo, es el primero que lo hace en medio de un contexto geopolítico e internacional lleno de tensiones y desafíos. La invasión de Rusia a Ucrania, la violenta agudización del conflicto palestino-israelí, el escalamiento de las tensiones en los mares de Japón y China, la confrontación geopolítica entre Beijín y Washington, son asuntos claves que estarán en la cabeza de Xi, pero probablemente no tanto en la del mandatario colombiano.

La asimetría en la óptica, sofisticación y enfoque entre los dos países es el primer riesgo de la visita de Petro. Mientras aquí estamos buscando que el presidente Xi se apañe a tratar asuntos que son minúsculos -como el metro de Bogotá- por el lado de Beijín las cosas serán a otro precio. La diplomacia china estará bien preparada para aprovecharse de la visita para avanzar sus intereses comerciales, estratégicos y geopolíticos en el país y en América Latina, lo que no necesariamente favorecerá el interés nacional de Colombia.

El diario Portafolio le preguntó recientemente al presidente sobre su agenda en China y se limitó a contestar que:“Tengo una entrevista con el presidente chino el 25 de octubre y [los contratos del metro de Bogotá] son temas de los que hablaremos, no solo de eso en Pekín. Veremos qué dice el jefe de Estado chino sobre estos temas, si nos puede ayudar a darle una mano a la transformación del transporte en Colombia hacia lo férreo y lo eléctrico”. Esa visión de la temática bilateral es bastante limitada, por decir lo menos. En la actual coyuntura son muchos los asuntos estratégicos para el interés nacional que pasan por la relación con China.

Artículo exclusivo para suscriptores

Suscríbete para acceder a todo nuestro contenido.

Suscribirme
Finalización del artículo

Lea los comentarios

Artículo exclusivo para suscriptores

Suscriptores

Compartir en redes sociales