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Velia Vidal
Puntos de vista

Plaga

Plaga es un libro que duele, que incomoda como un zumbido incesante de moscas en los oídos o un croar de sapos cuando uno intenta dormir. Así como deberían doler las tragedias de los pueblos negros e incomodar que las historias sobre nosotros sean narradas desde el racismo, o que nuestras voces estén ausentes e invisibilizadas en un país que se supone diverso.

Celebro la existencia de la novela de Juliana Javierre (Seix Barral, 2021), no solo por el cuidado con el que se narra lo afro, por las metáforas exactas y el manejo ejemplar de la tensión a lo largo de la historia, sino porque me anima a escribir unas notas aspirantes a respuestas de un par de preguntas que no paran de zumbarme en la cabeza.

Antes de que saliera el libro, el editor me pidió que conversáramos sobre el uso de algunas expresiones y el manejo de ciertos detalles en la narración; supongo que me buscó, por lo crítica que he sido con el modo como se narra lo afro en la literatura colombiana. Accedí a la conversación con gusto y disposición, porque creo plenamente que no solo las personas afro estamos autorizadas a escribir sobre lo afro o a narrar historias donde los personajes sean racializados; como también creo, y no me cansaré de repetirlo, que es indispensable cuestionarse de forma individual y colectiva sobre el modo como se narra a este otro con una larga historia de sometimiento y exclusión, porque evidentemente hay un enorme riesgo de narrarlo desde los estereotipos y la exotización que nos habitan, solo por mencionar dos de las formas más recurrentes del racismo en la escritura.

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