Yohir Akerman
26 Marzo 2023

Yohir Akerman

Negocios del concuñado

La relación comercial del empresario colombiano Carlos Gutiérrez Robayo, con el testaferro del régimen venezolano, Álex Saab, no se limitó a los negocios petroleros. No. Entre 2018 y 2019, este polémico empresario también participó en una estructura societaria fantasma creada por Saab. El propósito era sacar dineros de Venezuela por medio de operaciones con oro, carbón y madera.

Así lo demuestra una completa investigación de Armandoinfo dirigida por Roberto Deniz, periodista venezolano obligado a vivir en el exilio como consecuencia de las múltiples denuncias que ha hecho y la persecución de la cual ha sido víctima por parte del régimen de Nicolás Maduro. Siempre estará el periodismo para destapar lo que el poder quiere esconder y hacer las conexiones que los gobiernos pretenden ignorar. Esta es una de esas historias.

Vamos al contexto. Las transacciones entre Álex Naím Saab Morán y Carlos Gutiérrez Robayo fueron demostradas por medio de la empresa Trenaco, petrolera registrada en Suiza y Colombia. En 2015 esa compañía se ganó un multimillonario proyecto en la Faja del Orinoco, uno de los mayores reservorios de crudo del mundo, gracias a la relación de Saab con el régimen de Maduro y los buenos oficios de la senadora Piedad Córdoba para esto.

El contrato lo otorgó la estatal venezolana Pdvsa por la bicoca de 4.500 millones de dólares. Esa transacción convirtió a Trenaco, de la noche a la mañana, en un jugador de tamaño importante en un sector, donde era desconocida hasta ese momento. Y Carlos Gutiérrez Robayo figuraba como presidente de esa compañía, que se impuso sobre las principales empresas de servicios petroleros mundiales.

Fueron esas compañías petroleras multinacionales, con toda su experiencia en el sector, las que alertaron a Pdvsa que Trenaco “no estaba calificada, ni técnica ni económicamente para el proyecto”. A pesar de los intentos de la estatal petrolera por convencer a sus socios de aceptar el contrato, las firmas extranjeras se negaron y el acuerdo se derrumbó entre diciembre de 2015 y enero de 2016.

Posteriormente, el 25 de agosto de 2017, Saab, hoy preso en Estados Unidos, dio una entrevista con el diario El Tiempo, en la que dijo poco conocer a Carlos Gutiérrez. “A Carlos lo conocí hace un par de años: una persona muy inteligente. Me planteó una sociedad que finalmente no pudimos hacer”.

Sobre la senadora Córdoba, Saab dijo en la misma entrevista: “Soy amigo hace muchos años de la doctora Piedad Córdoba. La admiro mucho por su lucha a favor de los derechos humanos. Una gran persona y líder natural. De resto, no tengo relaciones con ella ni su familia de ningún otro tipo y casi no la he visto en los últimos años”. Todo esto resultó falso y los hechos han ido demostrando la cercana relación comercial que tuvieron Piedad y su familia, y Saab y su familia. Como reza el viejo proverbio turco: “Coma y beba con sus amigos, pero no negocie con ellos”.

Como conté en una columna el 6 de marzo de 2022, Piedad se ha dado estrambóticos lujos pagados con la billetera de Saab. Es conocida su fijación por las carteras de marca y las joyas con piedras preciosas.

Una de las personas cercanas a Córdoba contó a esta columna que eran muy comunes los paseos de la senadora por el centro comercial Sam Bill de Caracas, con bolsas y bolsas de lujosas tiendas, todo pagado por Saab. Cuentan que era tan buena compradora, que le cerraban las boutiques para que la senadora pudiera comprar tranquila sin que los otros clientes la molestaran.

Fuera de eso, Álex Saab le regaló un carro a Camilo Andrés Castro Córdoba, el hijo de Piedad, para que pudiera moverse por Venezuela. Un flamante BMW, ya que Saab le tenía mucho aprecio al hijo de Piedad y por eso lo llevaba a diferentes reuniones en sus aviones privados. (Ver El reloj despiadado)

Pero volvamos a Carlos Gutiérrez Robayo, ya que lo que dijo Saab Morán sobre él también resultó falso, como lo ha demostrado el periodista Roberto Deniz. En 2018, año en el que Maduro cedió a Saab el control de commodities venezolanos como el oro, el carbón y la madera bajo la fachada de compañías turcas, Carlos Gutiérrez participó en esa compleja estructura societaria, tejida en diversas jurisdicciones, representando los intereses de Saab y su socio Álvaro Pulido.

Según pudo determinar Armandoinfo entre julio y agosto de 2018, Álex Saab a través de unas empresas registradas en Turquía llamadas, Glenmore Proje Insaat y Marilyns Proje Yatirim, se aseguró el control de tres empresas estatales: Maderas del Orinoco, Carbones del Zulia y la Compañía General de Minería de Venezuela.

Una vez con el control de esas empresas estatales, creó tres “empresas mixtas” llamadas Mavetur, Carboturven y Mibiturven, respectivamente. Nombres extranjeros para producir un manto de legitimidad. Pero eran, nada más ni nada menos, los corruptos testaferros colombianos quedándose con el control y las utilidades de esos recursos venezolanos.
Para ver una de las operaciones, solo una, hay que analizar cómo el 17 de septiembre de 2018, a Mavetur, antes Maderas del Orinoco, llegó una “carta de intención” de la compañía colombiana C.I Global Multi Commodities, conocida como Glomco, para comprar la madera de la explanada al sur del estado Monagas, colindante con las riberas del Orinoco. Ahí existía un bosque de casi 600.000 hectáreas de pino caribe, pero que hoy no sobrepasa las 200.000 hectáreas.

Glomco, como todo en esta historia, era una empresa que nació pocos meses antes de la negociación con Mavetur, y contaba con único accionista llamado Fema Reforestaciones. Fema Reforestaciones era una compañía que, desde su creación en 2008, tenía como accionistas a, ¿qué comen que adivinan? Carlos Gutiérrez Robayo, su esposa y sus hijos menores de edad.

Es decir, Carlos Gutiérrez y su familia constituyeron una empresa en 2008, compañía que, en diciembre de 2017 o un mes después de la creación de Mavetur, creó una firma que se llamó Glomco para que, Glomco le comprara todo a Mavetur a precios favorables. Mavetur se acababa de adueñar, por medio de Saab, de Maderas del Orinoco. El escándalo se cuenta solo.

No para ahí. Como determinó la investigación periodística, Carlos Gutiérrez Robayo contó con la ventaja de hacer esa negociación, meses antes de que se formalizara en la Gaceta Oficial de Venezuela la constitución de Mavetur, lo que ocurrió el 18 de febrero de 2019. ¿Nos sorprende?, no nos sorprende.

Lo que sí sorprende, y no poco, es que, según fuentes y personas cercanas a la operación, Gutiérrez, usando una identidad diferente y creando un nombre ficticio, visitó en septiembre de ese 2018 los complejos madereros al oriente del país, en representación de los supuestos inversionistas turcos que, en realidad, terminaron siendo operadores de Álex Saab y Álvaro Pulido. (Ver Armandoinfo)

Todo esto con un detalle que no se puede dejar de mencionar, aunque ha sido establecido en el pasado por los medios. Y es que Carlos Gutiérrez Robayo está casado con María Teresa Alcocer García, hermana de la primera dama, Verónica Alcocer García. Es decir que los socios de Fema Reforestaciones que son Gutiérrez, su esposa y sus hijos menores de edad, terminan siendo el concuñado, la cuñada y los sobrinos del presidente Gustavo Petro.

Es completamente cierto que el presidente Petro se ha desligado continuamente de los negocios de su concuñado en el pasado. El 22 de julio de 2020, siendo aún senador y en respuesta a una publicación de Cuestión Pública, en la que mostraban que Carlos Gutiérrez Robayo y varias de sus empresas aportaron dinero a algunas de las campañas electorales de Petro al Senado y a la Alcaldía de Bogotá, dijo: “Si ese señor se casó con una persona que es mi cuñada, ese tipo de relación no es familiar, concuñado no es ningún parentesco registrado en la ley colombiana”.

Y aunque nadie debe pagar política, ni legalmente, por los negocios de sus concuñados o familiares políticos, si termina siendo muy incómodo para el presidente que Gutiérrez haya tenido constantes conexiones con Saab, Saab con el régimen de Maduro gracias a Piedad, y Piedad sea una de las senadoras del partido del mandatario Petro. Un tema donde los negocios del concuñado nunca terminan de ser incómodos para recalcar unas relaciones políticas que tampoco son las más cómodas.

@yohirakerman; akermancolumnista@gmail.com

Más Columnas