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Sandra Borda
Puntos de vista

Bolsonaro finalmente dio su golpe de gracia

Hace dos días (martes 22 de noviembre) y después de tres semanas de silencio y ambigüedad, el abogado Marcelo Bessa, en nombre de Jair Bolsonaro y su partido, impugnó ante el tribunal electoral el resultado de las pasadas elecciones y solicitó anular todos los votos que se han hecho a través de las máquinas de votación electrónicas en funcionamiento desde antes de 2020 (Brasil ha usado estas máquinas desde 1996). Bessa argumenta que estas máquinas son inseguras y que no tienen números de identificación. Lo que se sugiere es que, si las máquinas no tienen esos números, pudieron haber sido intercambiadas por otras con votos falsos y de esta forma afectar el resultado.

Esta solicitud aplicaría a 280.000 de las máquinas en funcionamiento -cerca del 59 por ciento- con lo cual, dicen ellos, Bolsonaro ganaría con un 51 por ciento de los votos. El tribunal les dio un plazo de 24 horas para que entreguen un reporte con toda la evidencia que sustancia sus reclamos. Expertos en varios medios brasileros e internacionales sugieren que nunca antes ha existido un problema con las máquinas.

La historia es muy parecida a la ocurrida en Estados Unidos después de la elección presidencial y el objetivo parece ser el mismo: cubrir con un manto de duda (carente de evidencia) los resultados electorales para de esa forma empezar a restarle legitimidad al ganador de la contienda y debilitarlo políticamente incluso antes de que asuma como presidente.

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