
Es época de asambleas de copropiedades residenciales. En vez de evitarlas hay que aprovecharlas para tener o mantener buenas administraciones y armonizar los diferentes intereses vecinales.
Ya comenzaron las asambleas de edificios y conjuntos residenciales al amparo de la Ley 675 de 2002, de propiedad horizontal. Eso quiere decir que comenzarán los desacuerdos entre vecinos y las largas reuniones en las que el sabiondo se toma la palabra para, al fin y al cabo, no decir nada importante. También habrá vecinos que se quejarán del increíble aumento de más del 50 por ciento de algún ítem sin importancia en el presupuesto, cuya base es tan pequeña, que con cualquier ajuste de precio el aumento se ve desmedido, pero que no tiene ningún impacto material.
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