Laura Gil
15 Junio 2022 09:06 pm

Laura Gil

Diplomáticos manipulados

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Al plan de la vicepresidenta Marta Lucía Ramírez para limitar el margen de acción de Gustavo Petro en Cancillería, si llegara a ganar, le salió un escollo: el bolsillo de los amigos del Gobierno. 

La estrategia de Iván Duque y su canciller consiste en lo siguiente: ocupar el mayor número de representaciones de Colombia con embajadores de la carrera diplomática y consular para coparle todos los espacios al candidato de la izquierda y, de paso, presentar como cumplida su promesa de alcanzar el 50 por ciento de nombramientos de carrera, así sea por unas pocas semanas al final del periodo, cuando la realidad es durante el grueso del mandato el porcentaje apenas rozó el 20 por ciento. 

A los funcionarios de carrera no se les puede tocar al menos durante el año siguiente al que son asignados a un destino. De tal forma espera esta Casa de Nariño, posando de cumplidora, pretende dejar a Petro maniatado. Tal dedicación ha puesto esta administración en este ejercicio que está ofreciendo la salida al exterior hasta a funcionarios que no han cumplido el necesario tiempo en Colombia como lo exige la norma y la práctica de la alternación en la diplomacia. Unos años por fuera, unos años por dentro.

Para lograr su meta, Iván Duque necesita vaciar las embajadas. Los beneplácitos no se pueden tramitar hasta que las renuncias estén presentadas. Pero los camaradas políticos se aferran a sus puestos con la esperanza de unos meses más de sueldo. Aducen varios que la renuncia protocolaria que exige la ley puede esperar hasta el último minuto. En realidad, apuestan los políticos cercanos a Casa de Nariño a permanecer en el cargo si gana Hernández y a asegurarse unos meses adicionales si el triunfo fuera de Petro.

El embajador en Alemania, que acaba de llegar a su puesto, aspira a la ratificación. En todo caso, así reciba una promesa de permanencia este servidor casi con seguridad perderá su esfuerzo.  Pedro Felipe Buitrago Restrepo fue nombrado por el presidente Iván Duque el pasado 11 de marzo en plena época electoral. El Tribunal Administrativo de Cundinamarca admitió en mayo la demanda que denuncia tan flagrante violación de la Ley de Garantías.

Iván Duque trató con desdén al personal de carrera del servicio exterior durante todo su periodo, llenando las embajadas de personas afines en lo político, pero sin la formación idónea. Ahora pretende manipular a los diplomáticos profesionales como armas en contra de Gustavo Petro. 

De resultar electo Gustavo Petro, él debería solicitar a los presidentes y jefes de organismos multilaterales hasta en la llamada protocolaria de felicitación un tiempo prudencial de espera para que la o el canciller entrante alcance a acomodarse en la silla. Los embajadores de carrera que no tengan su periodo de rotación vencido deberían esperar a conocerle y consultarle antes de viajar así sea como un mínimo gesto de cortesía hacia el próximo gobierno.

Gustavo Petro se comprometió a respetar la carrera, aumentando de manera sustancial el número de embajadores con embajada. El problema, por lo tanto, no está en los nombramientos del personal de la carrera. Está en que se los impongan con miras a ubicar funcionarios que consideran más leales al uribismo en puestos claves como la Organización de los Estados Americanos y la misión de Naciones Unidas en Ginebra en los últimos días de un gobierno decadente. Al iniciar un mandato, un presidente tiene el derecho a elegir cómo desplegar a sus representantes así ellos y ellas por fin sean en su gran mayoría de carrera diplomática.
 

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