Mucha vanidad y pocas ideas
11 Mayo 2022

Valeria Santos

Mucha vanidad y pocas ideas

Ciudades importantes como Sincelejo, Montería, Medellín, Barranquilla; más de 100 municipios y poblaciones enteras han sido amedrentadas, humilladas y reducidas por el Clan del Golfo. Un escenario dantesco que no vivíamos desde hace muchos años. Una realidad que sofoca, especialmente, a los más pobres y que nos recuerda que esa paz tan anhelada nos la negamos hace cuatro años cuando votamos por un proyecto estéril. Cuando preferimos la pose sobre la sustancia, el eufemismo sobre la realidad y lo superficial sobre lo estructural. 

Cuatro años después, la opción de Federico Gutiérrez es trágicamente parecida a la de Iván Duque. Un proyecto de mucha vanidad y pocas ideas que seguramente tendrá una política de seguridad continuista y punitiva muy parecida a la que él mismo implementó cuando fue alcalde de Medellín. 

Fico, el alcalde, famoso en redes y protagonista de titulares, salía él mismo a perseguir ladrones. Se vanagloriaba con cada captura e, incluso, estigmatizaba a los jóvenes de los barrios populares. “Cuando el señor Federico Gutiérrez llega a la administración de la ciudad todos nos volvimos objetivos militares, aquí todo paró, entonces el turismo se acabó, porque ese señor se dedicó a venir a los barrios con megáfonos a bravear a los bandidos, a hacer alianzas con otros bandidos, al fin de cuentas, el señor nunca acabó la delincuencia”, me cuenta Kbalac, líder de la Comuna 13.

Los jóvenes de la Comuna 13 sobrevivieron a la administración de Gutiérrez sin oportunidades y con muchos señalamientos. Las alianzas de su secretario de Seguridad, Gustavo Villegas, con la Oficina de Envigado los ponía en peligro. 

Lucas Jaramillo, profesor de la Institución Universitaria Digital y exdirector de la Fundación Casa de las Estrategias, evidenció las incoherencias de su alcaldía, “Un día decía que sí estaba de acuerdo con la resocialización, que él quería rehabilitar a los pelaos, que los quería salvar, y al otro día avalaba y no cuestionaba a su secretario privado que ponía una foto de un ladrón acribillado como un éxito de esta ciudad y de su política de seguridad”.

El punitivismo de la política de seguridad de Federico Gutiérrez le colgó muchas medallas que después en silencio se tuvo que quitar. Carlos Henao (nombre cambiado a pedido de la fuente para proteger su seguridad) tenía 25 años cuando lo metieron preso por supuestamente pertenecer a una banda de delincuentes. Después de 16 meses en prisión, un juez lo dejó en libertad por no encontrar pruebas en su contra. Henao sigue buscando trabajo y luchando por limpiar su nombre. Según me cuenta, “me capturaron en un operativo en la Comuna 5 para mostrar resultados. Al otro día, Fico salió en los medios hablando de los golpes que les habían dado a las bandas de Medellín. La verdad es que agarraron a un montón de pelaos inocentes”. 

Algo parecido ocurrió con Yorman Andrés Villa, que, por tener el mismo alias de un delincuente, fue señalado públicamente por Federico Gutiérrez, de haber asesinado a tres jóvenes. Aunque la Fiscalía aceptó que era inocente y que lo confundieron al capturarlo, el alcalde de Medellín, furioso, culpó a la justicia por, supuestamente, incentivar la impunidad. Yorman le reveló a Teleantioquia que su vida desde entonces es un infierno. 

Gutiérrrez además desechó a las víctimas de Medellín. No solo acabó con la unidad de víctimas municipal, también desfinanció el Museo Casa de la Memoria. Margarita, líder de la Comuna 13, me contó que Federico Gutiérrez nunca las apoyó, “él nunca tuvo en cuenta a las víctimas de la Comuna 13 como son Mujeres Caminando por la Verdad, ni siquiera para el proceso de búsqueda en La Escombrera”. 

Pero por más de que su alcaldía haya estado llena de supuestos aplausos y procesiones, los números de su gestión lo resumen todo. Según La Silla Vacía, “Gutiérrez propuso en su programa de gobierno bajar la tasa de homicidios de 20,1 a 15 por cada 100.000 habitantes. Lejos de bajar, esta tasa aumentó durante su mandato y subió hasta 23,8 en 2019”.

Sin indicadores qué mostrar y como el que resana de manera estética una pared hasta que el daño estructural colapsa el hormigón, así ha sido la estrategia de seguridad de Iván Duque y así fue la alcaldía de Gutiérrez. Con determinación, pero sin experiencia, confiando en un diagnóstico errado, culpando a la grieta sin ver el tamaño de la fisura. Compulsivamente lijando y volviendo a pintar se nos fueron cuatro años y se nos pueden ir cuatro más. Una trágica eternidad para un país que ya se está desangrando. 

Más vale que retomemos el rumbo de lo sustancial. Aunque muchas soluciones no sean populares ni cortoplacistas, son necesarias para enderezar el camino. Hay que recordar siempre que la vanidad es enemiga de las buenas ideas. 
 

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